Transiciónes a la edad adulta Es común que en gran número de culturas las adolescentes cuenten con redes sociales limitadas y pocos lugares donde poder reunirse con jóvenes de su edad, entablar nuevas amistades y alianzas, recibir apoyo de los mayores y adquirir habilidades nuevas y valiosas. La vida de las jóvenes se restringe cada vez más a la esfera doméstica, supuestamente para protegerlas de peligros externos. Aunque los padres se preocupan por el bienestar de todos sus hijos, tienden a controlar más los movimientos de sus hijas –en ocasiones, por razones válidas. Por temor a la mirada insistente de los hombres, al atractivo de actividades prohibidas o a la violencia generalizada de la comunidad, es frecuente que los padres, por proteger a sus hijas, las secuestren en su hogar, dando como resultado la restricción de su movilidad y, por consiguiente, la reducción de sus opciones para participar de forma plena en la vida pública. A menudo, las adolescentes son invisibles o se les rechaza en espacios públicos. Debido a la gran presión familiar de que son sujeto para mantenerlas "casaderas", y por la obligación de desempeñar onerosas responsabilidades domésticas, las jóvenes cuentan con pocos espacios seguros donde poder continuar su desarrollo socioeconómico. De igual manera, las comunidades quedan despojadas de la energía y el talento de estas jóvenes que atraviesan un momento crítico en su vida, etapa en la que tienen la juventud necesaria para ser optimistas acerca de su futuro y el ímpetu para aprender y crecer. El objetivo de la investigación del Council en esta materia es identificar estrategias efectivas para aumentar la movilidad de las adolescentes, sin detrimento de su seguridad, así como sus oportunidades sociales dentro de las comunidades donde viven.
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