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Population Briefs February 2003

Maternidad sin Riesgos
¿Las mujeres brasileñas pueden optar libremente por una cesárea?

En Brasil, más de 36% de todos los nacimientos son por cesárea y en hospitales privados la prevalencia oscila entre 80–90%, una de las tasas más elevadas a escala mundial. La prensa brasileña no especializada describe a las brasileñas como personas que optan por el nacimiento quirúrgico, y varios médicos afirman que lo que mantiene las elevadas tasas de prevalencia son las exigencias de las mujeres mismas. Aunque la literatura académica incluye las motivaciones de doctores y de mujeres, rara vez se examinan las diferencias de poder que existen entre ellos. Evidentemente, en la sala de partos los médicos tienen mayor poder de decisión.

Kristine Hopkins encabezó un estudio sobre esta situación; encontró que las mujeres rara vez solicitan una cesárea y que los doctores suelen utilizar su autoridad médica para persuadirlas a que la “escojan”. Hopkins fue becaria postdoctoral del Programa Bernard Berelson del Population Council y actualmente colabora con la Universidad de Texas en Austin.

Implicaciones de las cesáreas
Comparadas con el parto vaginal, las cesáreas se asocian con un mayor número de muertes maternas, lesiones e infecciones. En algunos casos, las cesáreas programadas pueden dar como resultado recién nacidos prematuros, cuyos pulmones no se han desarrollado totalmente. Los nacimientos quirúrgicos son más costosos que los vaginales y requieren estancias hospitalarias más prolongadas.

En Brasil, la educación y el lugar de residencia de la mujer se asocian con la probabilidad de una cesárea, como lo muestra la Encuesta de Demografía y Salud realizada en 1996, que reveló que sólo 13% de las mujeres sin estudios daba a luz por cesárea, contra 37% de ellas con educación primaria; la tasa de cesáreas fue de 55% entre mujeres con secundaria y de 81% para aquéllas con formación académica superior. El estudio también indicó que sólo 20% de mujeres de áreas rurales se sometían a esta intervención, comparado con 42% en zonas urbanas.

Razones posibles
Algunos observadores afirman que los médicos de Brasil prefieren llevar a cabo cesáreas porque así ganan más dinero y trabajan menos. Pero los doctores dicen que las mujeres prefieren esta intervención porque así evitan el dolor del parto, recuperan la figura más pronto, no arriesgan sus funciones sexuales futuras y porque creen que es más seguro para el bebé.

Para examinar estos argumentos, Hopkins estudió los nacimientos en un hospital público y en uno privado en Pôrto Alegre y Natal, dos ciudades que reflejan las grandes diferencias geográficas, históricas y económicas de Brasil. Para ello, se aplicó una encuesta posparto a 321 mujeres en esos hospitales, se hicieron entrevistas a profundidad con una submuestra de 41 mujeres, y se observó el trabajo de parto y el parto de 15 mujeres de hospitales públicos y 14 de hospitales privados.

Actitudes relacionadas con el nacimiento quirúrgico y el vaginal
Con la encuesta posparto, Hopkins evaluó las actitudes de las mujeres hacia la cesárea y el parto. De 84 a 91% de las mujeres estuvieron de acuerdo con la afirmación de que una mujer recupera su figura más pronto después de un parto vaginal y que la recuperación después de una cesárea es más prolongada. Aunque 58% de quienes dieron a luz en los hospitales públicos estuvieron de acuerdo con el enunciado de que la vagina se “estira” con el parto vaginal, sólo 16–20% creía que su placer sexual o el de su esposo se reduciría como resultado de ello.

Aproximadamente dos terceras partes de las mujeres estuvieron de acuerdo con que la operación cesárea no es dolorosa; pero alrededor de tres cuartas partes dijeron que es muy dolorosa después de realizada.

Hopkins comentó: “Aunque casi todas las mujeres estuvieron de acuerdo en que un parto es más doloroso que una cesárea, no podemos suponer que las mujeres solicitan esta última con base en dicha percepción”.

En cuanto a la seguridad del nacimiento quirúrgico versus el vaginal, sólo 22–30% de las encuestadas creían que la cesárea era más segura para el bebé. Únicamente 14–18% pensaba que la intervención era más segura para la madre.

Preferencia sobre vía de nacimiento vs. tipo de nacimiento
Hopkins preguntó también qué tipo de nacimiento deseaban tener las mujeres. En los hospitales privados casi tres cuartas partes de las madres primerizas que terminaron sometiéndose a una cesárea deseaban inicialmente un parto vaginal. En hospitales públicos esa cifra llegó a 80%.

A tres cuartas partes de las mujeres no primerizas de los hospitales privados se les había practicado una cesárea para el nacimiento de su último hijo. Sin embargo, a pesar de la creencia generalizada en Brasil de que cuando una madre da a luz por cesárea todos los nacimientos posteriores deberán ser quirúrgicos, el estudio mostró que una tercera parte de estas mujeres dijeron que querían un parto vaginal.

Hopkins dijo al respecto: “Estos resultados ponen en tela de juicio el supuesto de que una abrumadora mayoría de las mujeres que dan a luz en hospitales privados exige someterse a una cesárea”.

En la sala de labor
Hopkins presenció momentos reveladores en los que las madres en trabajo de parto gritaban que ya no soportaban el dolor. Las reacciones de los médicos variaban: en los hospitales públicos ignoraban a las mujeres o les daban una palmada y les decían que todo terminaría pronto. Pero en los hospitales privados, los doctores se quejaban de sentirse presionados por las expresiones de dolor de las pacientes. En uno de los casos una mujer gritaba; el médico volteó a ver a la investigadora y le dijo: “¿Ya vio? Es algo subliminal; estamos psicológicamente presionados”.

A esto Hopkins responde: “El comportamiento de los doctores en hospitales públicos indica que pueden resistir la presión de la mujer que exige someterse a una cesárea. Más aún, un grito de dolor no es una petición para que se haga una cesárea”.

Muchas de las mujeres del estudio no habían recibido preparación psicológica para hacer frente a las dificultades del trabajo de parto y nacimiento. A veces, la investigadora fue testigo de que los médicos concientemente ignoraban o malinterpretaban las condiciones de salud en la sala de labor a fin de proponer una cesárea. En algunas instancias, los médicos no esperaban a que el parto se presentara naturalmente, y en etapas relativamente tempranas del proceso decían a las pacientes que debían recurrir a una cesárea porque el trabajo de parto no avanzaba.

Los resultados del estudio indican que los obstetras brasileños no practican cesáreas en respuesta a la demanda abrumadora de sus pacientes y que las mujeres están menos interesadas en esta intervención que lo que sugieren la percepción popular y la opinión médica. Para concluir, Hopkins dijo: “Los médicos juegan un papel muy activo en la construcción sistemática de la cultura de la cesárea en Brasil”.

Fuente
Hopkins, Kristine. 2000. “Are Brazilian women really choosing to deliver by cesarean?” Social Science & Medicine 51(5): 725–740.

Patrocinadores externos
Fundación Andrew W. Mellon, Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, y Consejo de Investigación en Ciencias Sociales

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el 15 de mayo, 2005.