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Population Briefs February 2003

Reforma de los Sistemas de Salud
Vinculación de la reforma del sector salud con la salud reproductiva

En muchos países del mundo, dos fuerzas están transformando al sector salud: las reformas para expandir la cobertura de servicios y para hacerlos más equitativos y eficientes, y la adopción de un amplio modelo de atención a la salud reproductiva (SR) de conformidad con acuerdos internacionales. Aunque en teoría estos movimientos convergen, un estudio descubrió que no se están aprovechando oportunidades de cooperación entre ambas fuerzas. El trabajo fue realizado por Ana Langer, Directora Regional del Population Council para América Latina y el Caribe, Gustavo Nigenda, del Instituto Nacional de Salud Pública, Jennifer Catino, del Population Council en México, e Ingvild Belle y otros colegas del Banco Interamericano de Desarrollo.

Langer y Nigenda evaluaron y compararon el estado de la SR y del sector salud en países de la región. Posteriormente, dirigieron tres talleres regionales para examinar sus hallazgos e identificar mecanismos en los que la reforma del sector puede utilizarse como oportunidad para mejorar la calidad y el acceso a servicios de SR.

En casi todos los países de la región, la reforma se basa en esfuerzos para aumentar la cobertura, mejorar la efectividad y establecer equidad en la provisión de servicios, al tiempo que se controla el gasto. Por su parte, el enfoque de la SR representa un cambio crítico en los objetivos de políticas y programas poblacionales y de salud: de un énfasis primordial en el logro de metas demográficas, a un esfuerzo por mejorar la calidad de vida del individuo.

Dice Nigenda: “Las prioridades de los promotores de la SR se asemejan a las de quienes apoyan la reforma del sector en varios aspectos; por ejemplo, ambos grupos apoyan la mejora de la salud mediante el acceso equitativo a servicios de alta calidad, enfoques integrales de atención primaria, y descentralización de la autoridad mediante la participación comunitaria para establecer prioridades. Pero hay experiencias que sugieren que la implantación de ambas políticas es un proceso complejo, y que ciertos elementos de la reforma del sector no siempre han facilitado la ejecución de la agenda de SR”.

En cuanto a la descentralización, “ambos movimientos buscan dar mayor autoridad a grupos que están al tanto de las necesidades locales”, dice Langer. “Sin embargo, en algunas instancias, una medida tal puede ser problemática. Si los diseñadores locales de políticas son más conservadores que los de nivel nacional, los servicios de planificación familiar pueden verse afectados. En algunas áreas, los fondos que permiten ofrecer anticonceptivos gratuitos se han limitado, lo que pone en peligro la SR de las mujeres”. Asimismo, podría haber problemas si los diseñadores de políticas se resistieran a delegar el poder, o si directores y proveedores carecen de las habilidades necesarias para solicitar y usar la opinión comunitaria o para implantar políticas sensibles al género.

Las ONG son actores importantes en la implantación del enfoque de SR. Al no trabajar en el gobierno, se ocupan de problemas como el aborto inseguro y la SR de los y las adolescentes, temas que pueden ser demasiado sensibles para que los aborden proveedores públicos. Con los años, las ONG han adquirido valiosa experiencia, lo que puede contribuir a fortalecer la capacidad de directores y proveedores locales para implantar el enfoque de la SR.

El financiamiento de programas puede representar un reto para prestadores de los sectores público y privado, por lo que una de las metas de la reforma es garantizar la provisión de fondos para que la prestación de los servicios sea sustentable. Para ello, se han establecido cuotas para los usuarios de varios servicios. En teoría, esta estrategia puede mejorar la eficiencia y calidad de la atención; por ejemplo, cobrar por servicios de beneficio individual, como el ultrasonido, puede ayudar a subsidiar actividades de beneficio público, como los programas de prevención de infecciones de transmisión sexual. Los talleres demostraron, sin embargo, que a veces se cobran servicios críticos, lo que limita su uso por aquellos que más los necesitan.

Las agencias internacionales pueden jugar un papel crucial ayudando a asegurar que se de prioridad a los temas de SR. Pero estos esfuerzos pueden frustrarse si donantes y directores de programa no coordinan sus actividades en SR con las de la reforma del sector salud.

Muchos de estos temas podrían abordarse más fácilmente si los diseñadores de políticas de ambos movimientos cooperaran y se comunicaran. “Pero estos dos movimientos trabajan en paralelo; la comunicación entre grupos prácticamente no existe”, dice Catino. Así, se debería dar prioridad a encontrar mecanismos que mejoren la comunicación entre diseñadores de políticas y funcionarios. Existe también una gran necesidad de investigar más, desde las ciencias sociales, los efectos de la reforma del sector salud y la adopción del modelo de atención a la SR.

Fuentes
Langer, Ana y Gustavo Nigenda. 2000. “Salud sexual y reproductiva y reforma del sector salud en América Latina y el Caribe: Desafíos y oportunidades," Informe de investigación, México, D.F., México: Banco Interamericano de Desarrollo, Population Council e Instituto Nacional de Salud Pública.

Langer, A., G. Nigenda y J. Catino. 2000. “Health sector reform and reproductive health in Latin America and the Caribbean: Strengthening the links,"Bulletin of the World Health Organization 78(5): 667–676.

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Banco Interamericano de Desarrollo

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el 15 de mayo, 2005.